Fernanda Leigh
¿Qué harías si ganas este sueño?
Lanzaría mi marca de ropa deportiva con propósito: una propuesta con una líder mujer, apasionada por la moda y el deporte. Con una propuesta en que converge el diseño y la funcionalidad. Hace años he soñado con este proyecto, de hecho hace unos meses hice mis primeras muestras con una costurera, sin embargo, decidí detener el proyecto para aprender desde la base: la costura. Compre una brother SH7700 y realmente en la costura descubrí una nueva pasión y una forma distinta de conectar con lo que quiero construir. Dedique meses a pensar el nombre de la marca, su misión, visión, valores, los primeros modelos y su paleta de colores. Tengo claro el concepto y lo que quiero transmitir, pero entendí que diseñar de verdad requiere involucrarse desde la raíz: conocer las telas, dominar técnicas y entender cómo se construye una prenda. Si gano, aprovecharía esta oportunidad para perfeccionar mis técnicas —recta, overlock, patronaje— y confeccionar cada prenda con intención, cariño y visión a largo plazo. Como abogada, tengo las herramientas para formalizar rápidamente la empresa. Solo me falta lo que ustedes hoy ofrecen: ese primer empujón que puede transformar un sueño en una marca real.
¿Has hecho algo para acercarte a este sueño últimamente?
Totalmente! Compré la máquina SH7700 y comencé a coser proyectos pequeños como bolsos de libros, estuches y fundas de Kindle. He ido a independencia a buscar telas y descargué varios patrones de ropa; estoy en una etapa de aprendizaje inicial, pero ha sido un proceso que me ha entregado infinita felicidad. Hace algunos meses desarrollé un muestrario de las prendas que quería lanzar. Pensé en el nombre de la tienda, definí una paleta de colores, la identidad que quiero construir y el tipo de productos que imagino. Pero sentí que aún le faltaba algo más personal. No quería simplemente mandar a hacer las cosas: quería ser parte real del proceso. Por eso puse en pausa esa etapa y decidí enfocarme en entender la costura desde la base, desde la experiencia directa con las telas y las técnicas. Creo profundamente que para diseñar hay que saber construir. Y para saber liderar una marca grande como con la que sueño, tengo que haber pasado por todas las etapas de confección, que la marca desde los inicios tenga el sello de lo auténtico, cuando hay pasión se traspasa a todo lo que hacemos.
¿Qué ha sido lo más difícil para poder cumplirlo hasta ahora?
Lo más difícil hasta ahora ha sido la falta de tiempo y conocimientos técnicos. Aprender a coser ha sido una curva exigente: rápida en motivación, pero lenta al comienzo en resultados. Cuando logré mandar a hacer mis primeras muestras, me di cuenta de que con mis recursos iniciales no podría construir la marca que imaginaba: una marca inclusiva en tallas, donde nadie se quede fuera. La costurera que me ayudó solo pudo crear tallas S/M y M/L. Sentí que si avanzaba así, iba a dejar fuera a personas XS o XL, y no era coherente con el propósito de lo que quería construir, una marca en que todas se sientan bienvenidas y aceptadas. Preferí entonces frenar y tomar un camino más lento, pero más fiel a mi visión, entrar de lleno a la confección, ser parte, ser uno con el producto. Compré mi primera máquina de coser —una recta— con la idea de comenzar desde lo básico y soñar con una overlock en el futuro. Cada fin de semana lo he dedicado a aprender a coser, y siento que me ha dado vida. Este es un proyecto en el que confío que lograré, todavía estoy en la etapa inicial, y no sé cuánto me demorare, pero estoy convencida de que puedo lograrlo y hacer algo que realmente marque la diferencia.
¿Cómo cambiaría tu vida si pudieras vivir de lo que amas?
Esta pregunta me toca profundamente. Soy abogada y trabajo en una empresa que asesora a fintechs, un entorno lleno de innovación, tecnología y emprendimiento. Todos los días veo personas que vibran con sus proyectos, y eso me genera una envidia sana: quiero sentir eso, quiero vivir como viven ellos, no quiero llenar documentos, quiero creer en mi proyecto, respirar mi marca, vivir consentido. El ambiente laboral no ha sido fácil, es mas, ha sido una etapa durísima, lo que me ha hecho reflexionar sobre como proyecto mi futuro, ya que, como abogada soy buena, pero sé que no es lo que me mueve. En cambio, en la costura encontré una felicidad que no quiero soltar. Me di cuenta de que mis dos hobbies la costura y el deporte, pueden unirse en algo más grande: una marca de ropa deportiva que represente mis valores, intereses y ganas de hacer las cosas distinto, mi pasión por la moda, la vida sana, la salud mental. Mi generación habla mucho de trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Pero constantemente me pregunto ¿qué pasa si nuestra pasión y nuestro trabajo pudieran coincidir? Yo quiero responder esa pregunta desde la experiencia. Vivir de lo que amo me haría libre, anhelo desde lo mas profundo lanzar este proyecto, cambiaría mi vida y la del resto, no tengo dudas.
¿Cómo impactarías a otras personas si cumples este sueño?
Siempre seguí el camino que “debía” seguir: buena alumna, buena hija, carrera tradicional. Pero dentro mío siempre ha vivido el bichito de querer ir más allá, de ser un factor de cambio, marcar la diferencia. Este proyecto no es solo una idea, tiene una visión con sentido, con bases firmes y un propósito claro. En lo inmediato, creo que impactaría a través de la experiencia de mis clientas. Quiero construir una marca liderada por una mujer empática, inclusiva, feminista y soñadora. Una marca donde el producto sea de alta calidad, accesible, y transforme la forma en que vivimos el deporte: no hacer deporte solo como una exigencia, sino como un espacio de expresión, estilo y bienestar, donde la moda tenga un rol primordial. Quiero ayudar a mujeres a sentirse lindas, lucir a la moda, marcar tendencias, estar cómodas y haciendo el deporte que más les guste (pilates, correr, padel, tenis, pesas). Hoy, muchas marcas ofrecen solo funcionalidad o bien diseño a precios altísimos. Yo quiero cambiar eso. Quiero entregar productos que permita vestirse bien para moverse, sentirnos únicas, que la ropa sea una demostración de amor propio junto con la acción de cuidarnos haciendo deporte. A largo plazo, mi sueño es que esta marca también impacte desde adentro: generando empleos digno, priorizando el buen trato, el equilibrio con la vida familiar y recordando siempre que detrás de cada producto hay personas. Si este proyecto crece, quiero que crezca bien, con bases sólidas, no perder de vista que los pequeños detalles hacen la diferencia. Inspirar a otras personas a dar el salto, entregar remuneraciones dignas y condiciones laborales con visión de equipo.
¿Qué significa para ti ser una QUEEN que cumple su sueño?
Para mí, ser una QUEEN es un privilegio y una responsabilidad muy linda. Es tener la oportunidad de cumplir un sueño, pero también de mostrar que cuando se recibe un empujón en el momento justo, la vida realmente puede cambiar. Estaría infinitamente agradecida y de hecho tendría completa disposición para compartir mi proceso, crear contenido, mostrar los avances y también los desafíos. Porque emprender es eso: un camino real del que muchas podemos aprender. Admiro profundamente a la TereGott. La sigo desde los lives de pandemia, cuando pintábamos juntas a través de la pantalla. Me inspiran sus libros, sus productos, pero sobre todo su historia: una emprendedora que comenzó pintando tablas de surf y hoy tiene una marca propia, con colaboraciones increíbles. Es el mejor ejemplo de lo que significa ser una QUEEN: crecer, crear, y hacer que otros también se atrevan. Me fascinan sus productos, pero principalmente admiro su proceso y eso me hace ser una fiel clienta. Este concurso tiene ese sello. No solo se trata de ganar herramientas, sino de compartir, de inspirar, de construir comunidad. Me enteré por el canal de difusión de Brother —la marca de mi máquina de coser— y cada pregunta del formulario me hizo sentido inmediato. Ser una QUEEN es brillar emprendiendo, pero también levantar a otras en el camino. Y eso, más que un premio, es una misión que me encantaría asumir.

